Javier Barrios · Sep 20, 2019 at 04:05
En primer lugar, sería recomendable escoger una parcela donde las temperaturas que tenga que soportar la uva sean más bajas. Para ello es aconsejable realizar las plantaciones, en la medida de lo posible, en zonas a mayor altitud evitando las zonas deprimidas o con suelos pedregosos que irradien más calor al racimo. Otro factor importante es buscar la disponibilidad del riego, buscando sistemas de riego fiables (goteo) para atenuar los daños producidos por los “golpes” de calor.

Continuando con el diseño del viñedo, otro aspecto a tener en cuenta es buscar orientaciones de las filas de plantación Este/Oeste, para reducir la incidencia de la luz. Para reducir dicha incidencia se pueden utilizar elementos como son las mallas de sombreo, encareciendo en este caso el coste de implantación del viñedo. A la hora de apostar por un sistema de conducción u otro es preferible formar la vid de manera más libre, rompiendo con la tendencia de guiar la vegetación muy erguida y con mucha exposición de la uva. Por ejemplo, los sistemas con vasos abiertos o los sistemas desparramados como el tipo sprawl, mitigarían el riesgo de quemaduras y sobremaduración.

Una vez establecido el cultivo es muy apropiado dejar una cubierta vegetal, ya sea espontanea o de siembra. La cubierta actuará como regulador de la temperatura, ya que los racimos que queden por encima se beneficiarán de un microclima más benigno, especialmente en los episodios de altas temperaturas.

Javier Barrios Irache - Cooperativa del Campo Comarcal Santo Cristo Magallón Coop
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