José Manuel Alonso · Oct 16, 2019 at 10:30
A la hora de establecer una nueva plantación de almendro se deben tener en cuenta muchos factores; la elección del material vegetal mas adecuado a las condiciones de cultivo (variedad y patrón), el marco de plantación acorde a la morfología y orientación de la parcela, si se dispone de agua de riego, el grado de intensificación y mecanización del cultivo que deseemos aplicar... Sin embargo, tanto para las plantaciones de secano como para las de cultivo ultraintensivo, un aspecto fundamental y que puede condicionar la buena marcha inicial de nuestra plantación, son las labores preparatorias del suelo previas a la plantación. La mayor parte de las raíces de los árboles adultos se encuentran en los primeros 60-70 cm del suelo. Por ello el objetivo que debemos de cumplir con estas labores previas a la plantación es la de obtener en el suelo una estructura que no dificulte la exploración y penetración radicular durante los primeros años de la plantación y que sea capaz de mantener el agua y los nutrientes disponibles para los árboles. La recomendación es en otoño realizar dos pases perpendiculares de subsolado profundo, hasta 80 cm, realizado con el apero mas adecuado para el tipo de suelo, produciendo la fractura de los posibles perfiles impermeables causados por la compactación del suelo con la maquinaria agrícola utilizada en los cultivos anteriores. La labor se tiene que realizar con el "tempero" adecuado (humedad adecuada, entre capacidad de campo y punto de marchitez), de manera que se produzca la fractura del suelo sin que afloren a la superficie material materiales del suelo que puedan empobrecer la capa superior del suelo. Si el suelo tiene demasiada plasticidad por exceso de humedad, podemos empeorar la estructura del suelo en vez de mejorarla. Antes del subsolado se puede añadir estiércol al suelo para aumentar la materia orgánica del mismo. Después del subsolado es bueno que pase un tiempo de "aireación del suelo" y que durante el invierno, las lluvias y los hielos, desmenucen los terrones. Un poco antes de la plantación conviene pasar un pase de cultivador con rulo para controlar la flora arvense presente y alisar la superficie para que esté en las mejores condiciones para realizar la plantación.
José Manuel Alonso Segura- Centro de Investigación y Tecnología agroalimentaria (CITA). Gobierno de Aragón
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