Estrategia y objetivos del Grupo Operativo “Sanidad Vegetal”

Ya desde 1970, con la creación en Aragón de una de las primeras Estaciones de Avisos de España, se empezó a transmitir a los agricultores la necesidad de ir pensando en aplicar en la lucha contra las plagas el nuevo concepto de “lucha integrada”. Esta idea se fue desarrollando hasta llegar a 1983, momento en el que, también en Aragón, se apostó decididamente por la puesta en marcha de un Real Decreto por el que se promocionaba la lucha integrada mediante el apoyo económico a la contratación de un técnico asesor por parte de los agricultores y a la organización de la lucha en común.

Fecha: 05-Dec-2017

Todo esto se concretó mediante la creación de las Agrupaciones para Tratamientos Integrados en Agricultura (ATRIAS) y paralelamente, dadas las características del problema de las plagas, se completó el apoyo económico mediante el compromiso por parte de la Administración –en la actualidad, a través del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Departamento de Desarrollo Rural y Sostenibilidad- de dar soporte a la formación continua de los técnicos de los agricultores y de estos mismos. Ambos aspecto s, apoyo económico y formación, que se mantienen todavía, los consideramos esenciales.


Como transposición de una Directiva europea, se publicó en España el R.D. 1311/2012, sobre uso sostenible de los plaguicidas, por el que se adoptan medidas para reducir al máximo sus riesgos y efectos para la salud y el medio ambiente y se define en qué consisten los principios de la Gestión Integrada de Plagas (GIP), que coincide sustancialmente con lo que hasta ahora hemos venido denominando lucha integrada.
Esta nueva normativa obliga a que todas las explotaciones deberán aplicar dichos principios a partir del 1 de Enero de 2014 y a que, prácticamente todas tengan que contar con un asesoramiento, asimismo obligatorio, y esto es por lo que surge la idea del Proyecto: como mínimo, la aplicación estricta de la normativa va a suponer un gran esfuerzo por parte de los agricultores en primer lugar, y va a obligar a realizar un esfuerzo de formación continua de éstos y de los técnicos que necesariamente van a prestarle sus servicios. Contribuir a facilitar en la medida de lo posible este esfuerzo, que supone un costo muy difícil de traducir en el precio de los productos, a pesar de que los beneficios van a repercutir fundamentalmente en la salud del consumidor y en la protección del medio ambiente, es el origen del Proyecto, enmarcado en el Programa de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón.

 

OBJETIVOS DEL PROYECTO

En este último sentido, el objetivo general es doble:

Por una parte, contribuir a facilitar al agricultor la aplicación de la normativa sobre uso sostenible de plaguicidas, donde se incluye la aplicación de los principios de la GIP.
Y por otra, concienciar a la sociedad de los beneficios que para el medio ambiente y para la salud humana y de los animales esto supone.
Para ello

Se ha diseñado un Plan para el establecimiento a largo plazo de una Red de Explotaciones de Demostración, que abarque las principales orientaciones productivas y comarcas agroclimáticas de nuestra Comunidad Autónoma.
Como primer paso, en este Proyecto se ha diseñado la aplicación concreta a dos casos prácticos- frutales de pepita y hueso- de explotaciones, que servirán como modelo
Los objetivos particulares o metodológicos del Proyecto son:

 

Demostrar la aplicabilidad de las técnicas actualizadas en GIP para el control de las principales plagas y enfermedades que tienen lugar en las áreas frutícolas en las que se lleva a cabo este proyecto.


Demostrar la aplicabilidad de estas técnicas, no solo desde el punto de vista técnico sino también mediante la realización de balances comparativos de costes y beneficios que demuestren su viabilidad y rentabilidad económica.


Fomentar en el sector productor el conocimiento continuo y la utilización de técnicas innovadoras y de los métodos alternativos de protección de cultivos.


Fomentar el conocimiento de la sociedad en general de los beneficios que la GIP puede suponer en cuanto a la calidad y seguridad alimentaria y en cuanto a la sostenibilidad de la producción agrícolas.


AGENTES DE PARTICIPACIÓN

Dadas las características de los objetivos, es evidente que había que implicar a todos los actores posibles relacionados con el sector, como así ha sido: miembros de la Alianza Agroalimentaria Aragonesa, miembros tecnológicos, miembros encargados de la aplicación práctica y miembros de apoyo a la difusión de resultados:
Los beneficiarios del Proyecto son productores agrarios del sector, que aportan sus explotaciones y técnicos para su realización. Se han seleccionado dos ATRIAS, en las que se aprovecha su amplia experiencia en todos los aspectos relacionados con la GIP:
Agropecuaria del Cinca S.C.L.- FRAGA
Atria de Fruticultores de Épila – ÉPILA
Dentro de los miembros no beneficiarios están los miembros tecnológicos, que prestarán su apoyo técnico y científico a todas las actuaciones:
Parque Científico Tecnológico de Aula Dei (PCTAD).
Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA)
Universidad de Zaragoza
El resto de los miembro no beneficiarios realizarán funciones de difusión, divulgación y fomento, tanto de las actividades del Grupo como de los resultados del Proyecto:
Colegio Oficial de Ingenieros Agrónomos de Aragón, Navarra y País Vasco
Colegio Oficial de Ingenieros Agrícolas de Aragón
FACA ( Cooperativas Agro- alimentarias de Aragón
Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón (UAGA)
Unión de Pequeños Agricultores de Aragón (UPA-ARAGÓN)
Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA)
Asociación para la Promoción de la Gestión Integrada de Plagas (APROGIP), que actuará como Coordinador
Cada uno de los miembros realizará su trabajo en sus lugares de trabajo habituales y con los medios que tienen a su disposición para el cumplimiento de las funciones que hemos descrito, a las que se han comprometido
ESTRATEGIA EN EL MARCO DEL PDR

La Gestión Integrada de Plagas (GIP) se enmarca asimismo dentro de los dobjetivos del Reglamento de Desarrollo Rural, donde se reconoce que este tipo de actuaciones, especialmente beneficiosas para la salud y el medio ambiente, deben de recibir apoyo, ya que los precios de mercado no reflejan el suministro de dichos bienes públicos. Asimismo, se reconoce que cada vez será más esencial mejorar la productividad agrícola a través de la investigación, la transferencia de conocimientos y el fomento de la innovación y la Cooperación, principalmente mediante la Asociación europea para la innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícolas.

Con estas perspectivas, la idea de proyecto se ajustaba perfectamente a lo contemplado en el Artículos 35 y en los aspectos relacionados con la Asociación Europea para la Innovación (AEI) y sus grupos operativos relativos a las ayudas al desarrollo rural. A partir de aquí, en el PDR de Aragón se consideró oportuno incluir una medida de apoyo –medida 16.2 Apoyo a acciones de cooperación- uno de cuyos objetivos específicos es la creación de grupos y redes en el ámbito de la sanidad vegetal y el control integrado de plagas.

La cooperación constituye una herramienta imprescindible para el desarrollo y el impulso a la transferencia y la innovación, y se considera muy relevante en el ámbito de la sanidad vegetal y del control integrado de plagas. Este es un ámbito obligatorio del asesoramiento (del mismo modo que el de la gestión del agua) pero para que sea efectivo es necesaria la cooperación para establecer unas estrategias concebidas mediante acciones integradas e innovadoras que den una respuesta sostenible. Se singulariza un ámbito de cooperación específicamente relacionado con la sanidad vegetal y el control integrado de plagas dada su importancia y repercusión tanto en la productividad de las explotaciones agrarias, como por su transcendencia para la mejora del medio ambiente, y porque las tecnologías aplicadas presentan un gran potencial de innovación y transferencia que exige de estrategias de cooperación entre agricultores.