Dentro de un escenario de cambio climático, la gestión de las malas hierbas debería involucrarse tanto en la mitigación como en la adaptación a estos cambios. En este sentido, la comprensión y el pronóstico de la invasión de nuevas especies así como el desarrollo y puesta a punto de medidas dirigidas a minimizar estos cambios y la adaptación a los mismos deberían constituir una clara prioridad en la investigación.
En el presente artículo se presenta el estado actual de nuestros conocimientos en relación a tres preguntas:
¿Qué medidas pueden ser tomadas para mitigar el cambio climático?
¿Cómo serán los problemas de malas hierbas bajo las nuevas condiciones climáticas?
¿Qué cambios pueden ser introducidos en los sistemas actuales de producción y de gestión de malas hierbas para adaptarse a esos cambios?
Una gran parte de la opinión pública considera que la ganadería tiene parte de responsabilidad en el calentamiento global. Según las estimaciones del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el sector ganadero global contribuye con el 14% de las emisiones de GEI generadas por actividades humanas
El cambio climático representa una seria amenaza para la sociedad humana en las próximas décadas, y constituye una importante externalidad negativa de las actividades económicas de la población mundial. La contaminación antropogénica está alterando la integridad de la naturaleza y puede provocar modificaciones irreversibles. El sector agrario es uno de los sectores que genera emisiones significativas de gases de efecto de invernadero (GEI) como consecuencia de la expansión de la agricultura intensiva en recursos naturales, capital y otros inputs que genera daños ambientales cada vez mayores. Pero el sector agrario también ofrece oportunidades de bajo coste para mitigar las emisiones GEI y proteger el medio ambiente mediante su potencial de mitigación y fijación de carbono de la atmosfera. La contaminación difusa del sector agrario es un problema complejo que se caracteriza por la dificultad de identificar y controlar la localización y el volumen de la carga de emisiones en el origen y en el medio ambiente. Esta contaminación está afectando los sistemas naturales y humanos, empeorando la calidad del agua y del aire, modificando los hábitats de las especies animales y vegetales y provocando su degradación o extinción. Para poder resolver los problemas de las emisiones GEI es necesario diseñar políticas de mitigación basadas en la cooperación de todos los agentes y los grupos de interés, ya que la sostenibilidad medioambiental no puede lograrse sin acción colectiva.
Este trabajo consiste en la estimación del balance de emisiones GEI del sector agrario en Aragón, el análisis económico y ambiental de las distintas medidas de mitigación de las emisiones GEI, así como la consideración de las perspectivas de evolución futura de la agricultura aragonesa bajo distintos escenarios de políticas de mitigación. El análisis del esfuerzo de mitigación examina los efectos de las medidas individuales, y del conjunto de medidas teniendo en cuenta sus interacciones. La herramienta de análisis se basa en la estimación del coste-eficiencia de las medidas, lo que permite elaborar la curva de costes de reducción marginal (MACC) de las emisiones.
Los resultados muestran que las emisiones del sector agrario en Aragón alcanzan los 4,1 MtCO2e y se concentran en las comarcas de Monegros (14%), Cinco Villas (11%), La Litera (9%) y Hoya de Huesca (6%). Los bosques aragoneses son importantes sumideros de carbono, con una captura que alcanza los 3 MtCO2e y que se concentra en las comarcas de Sobrarbe, Ribagorza, Jacetania, Guadar y Cinco villas. La mayor parte del carbono la fijan los pinares y los encinares. Las especies forestales en Aragón generan unos beneficios ambientales por la captura de carbono de unos 116 M€. El potencial de reducción de las medidas si se tiene en cuenta su interacción es un 10% menor que la suma del potencial de mitigación de cada medida tomada de forma individual. En general la interacción entre las medidas disminuye la magnitud de la reducción que se obtiene con la medida tomada de forma individual, por lo que disminuye la eficiencia de costes conforme se introducen sucesivas medidas adicionales. La combinación eficiente de medidas, tanto considerando o no considerando la interacción, incluye las siguientes medidas: ajuste de la fertilización nitrogenada, sustitución de la fertilización mineral por la orgánica, laboreo mínimo, rotación de cultivos con leguminosas, cultivos cubierta para los herbáceos, disminución de la proteína en la dieta del porcino, y cambio del manejo forestal. El potencial de reducción de la mejor combinación de medidas aumenta conforme se incrementa el coste social del carbono, al entrar medidas adicionales. Los resultados también indican que las emisiones GEI pueden alcanzar los 5,2 MtCO2e en 2050 si no se adopta ninguna medida, pero pueden reducirse hasta 1,7 MtCO2e si se adoptan todas las medidas. Estos resultados pretenden apoyar los esfuerzos de mitigación en la región y servir de guía para el diseño e implementación de las estrategias de mitigación.
Las medidas servirán para fortalecer y desarrollar capacidades para manejar los riegos sanitarios incrementados por el cambio climático en el sector.