Elements with tag Solanum elaeagnifolium
Tras el tratamiento herbicida anual de los rodales se constata su persistencia, ya que continúan germinando nuevas plantas seis años después de realizar los primeros tratamientos herbicidas. También hay que recalcar que las manchas parecen bastante estables, sin aumentar de tamaño y que la principal vía de expansión ha sido probablemente el pastoreo y el movimiento de tierras.
A pesar de su excelente adaptación a las condiciones climáticas y edáficas locales, la expansión del tomatito amarillo no es tan rápida como se temía. Se ha iniciado una campaña informativa en coordinación con el Departamento de Medio Ambiente para tratar de detectar más rodales y continuar con la prevención de la expansión de esta maleza.
Se trata de una planta robusta perenne con un sistema radicular que puede alcanzar dos metros de profundidad y con numerosas yemas que dan origen a rizomas. El color de la planta es grisáceo o plateado (como el Eleagnus angustifolia, árbol del paraíso, que da nombre a la especie), y es una planta que llama poco la atención hasta que florece. Sus hojas son enteras y, en algunas plantas, los tallos pueden mostrar espinas de hasta un centímetro de largo, aunque hay otras que carecen de ellas. Las flores son muy vistosas, de color lila, normalmente intenso pero, en ocasiones, blanquecino, dando lugar a unos frutos esféricos brillantes de entre 0,5 y 1 centímetros de diámetro.
En Aragón, una sola planta produce entre 5 y 20 frutos (bayas) que son de color verde claro, con estrías oscuras, que pasan a ser amarillos cuando están maduros y finalmente pardos cuando se secan. En condiciones ideales estas plantas producen hasta 60 frutos por planta que, a su vez, pueden contener más de 100 semillas cada uno. La parte aérea de la planta alcanza hasta los 60-100 centímetros de altura, aunque en zonas secas son generalmente más bajas (20-40 centímetros).
Desde el año 2004 se están siguiendo focos de Solanum elaeagnifolium Cav. en los alrededores de Zaragoza y, desde el año 2007 también en Caspe (Aragón, España).
Desde el Centro de Protección Vegetal (CPV) en coordinación con la Unidad de Sanidad Vegetal del CITA se han tratado con herbicida anualmente todos los rodales detectados y se constata que es una especie bien adaptada a las condiciones climáticas y edáficas locales. Asimismo se constata su persistencia, ya que continúan germinando nuevas plantas desde el banco de semillas seis años después de realizar los primeros tratamientos herbicidas. También hay que recalcar que las manchas parecen bastante estables, sin aumentar de tamaño y que la principal vía de expansión ha sido probablemente el pastoreo. También el movimiento de tierras para la construcción de nuevos equipamientos urbanos, principalmente carreteras, ha causado la dispersión de esta especie. Para prevenir la expansión de S. elaeagnifolium y que no alcance terreno agrícola, se han editado tres materiales divulgativos. Y se ha iniciado la colaboración con el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón para ser más eficaces en la prevención y control de esta especie.