El pesticida se encontró en un control oficial de mercado por parte de las autoridades de Rumanía. El Clorpirifos, no permitido desde el 6 de diciembre de 2019, se detectó en una proporción de 0’062 mg/kg – ppm cuando su LMR está fijado en 0’01 mg/kg – ppm.
También es posible seguir la presentación en el Salón de Actos de la EEAD. Para ello, las personas interesadas deben solicitarlo enviando un mail a esta dirección de correo @ desde donde se confirmará la posibilidad de asistencia en función de la disponibilidad de plazas.
Resumen:
Después de la recolección y hasta que la fruta llega al consumidor, esta pasa por un período de conservación. Aunque una parte sea consumida de inmediato, otra parte muy importante, dependiendo de la situación del mercado en ese momento, será conservada y/o exportada para ser consumida más adelante. El período o tiempo de conservación dependerá del destino final que queramos alcanzar.
Productores europeos, países emergentes del Mediterráneo y representantes de la gran distribución conversarán sobre uno de los principales productos hortofrutícolas del verano
El ataque del hongo se produce tanto en la etapa de floración como en la etapa de maduración de los frutos y la manipulación poscosecha de los mismos. Los síntomas de la podredumbre parda en el fruto consisten en manchas marrones que lo invaden rápidamente, el fruto puede momificarse y quedar fuertemente adherido a la rama durante muchos meses, siendo una fuente importante de inóculo para la cosecha siguiente. En cuanto al grado de susceptibilidad a la infección por Monilinia spp. es variable a lo largo del desarrollo del fruto. La susceptibilidad es elevada durante las primeras etapas del desarrollo del fruto, disminuye durante las etapas de fruta verde y aumenta de nuevo durante el periodo de maduración del melocotón (Gradziel, 1994). Durante el periodo de conservación-comercialización, los daños son también importantes ya que el hongo se ve favorecido por alta humedad relativa y la máxima maduración de los frutos.
Debido a la elevada incidencia de esta enfermedad en España, son numerosas las medidas de control, tanto en la parcela (precosecha), como durante el periodo de conservación-comercialización (poscosecha). Las medidas de control precosecha engloban medidas culturales, tendentes a reducir la cantidad de inóculo en la parcela (poda y eliminación de momias); control químico, mediante el uso de fungicidas; y control biológico mediante la aplicación de hongos antagonistas (Penicillium frequentans y Epiсоссит nigrum) (Guijarro et al., 2008, Larena et al., 2010). El control poscosecha consiste en tratamientos físicos, tanto de conservación en frío como tratamientos por calor (Casals et al., 2010); tratamientos químicos con productos de baja toxicidad (chitosan y ácido peracético); y tratamientos biológicos con cepas bacterianas (Bacillus subtilis) (Yanez et al., 2012).
El pesticida se encontró en un control oficial de mercado por parte de las autoridades de Rumanía. El Clorpirifos, no permitido desde el 6 de diciembre de 2019, se detectó en una proporción de 0’062 mg/kg – ppm cuando su LMR está fijado en 0’01 mg/kg – ppm.